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19 dic 2009

Imperativo Espiritual.

La materia y el espíritu son dos lados de la misma moneda. Lo que medimos es materia, lo que sentimos, espíritu. La materia representa cantidad, el espíritu nos habla de calidad. Sin espíritu la materia no tiene vida. Un árbol también tiene cuerpo y espíritu; hasta las piedras que parecen inertes contienen su espíritu. No hay dicotomía, ni dualismo, ni separación entre materia y espíritu.

El problema no es la materia, sino el materialismo. Tampoco hay problema con el espíritu, pero el espiritualismo sí es problemático. En el momento que encapsulamos una idea o un pensamiento en un ‘ismo’ creamos los cimientos del pensamiento dualista. El universo es uni-verso: una canción, un poema, un verso. Contiene formas infinitas que bailan juntas en armonía, cantan en concierto, se equilibran en la gravedad, se transforman en evolución, mientras el universo mantiene su entereza y su orden implicado. Oscuridad y luz, arriba y abajo, izquierda y derecha, palabras y significado, materia y espíritu se complementan, cómodos en un abrazo mutuo. ¿Dónde está la contradicción? ¿Dónde está el conflicto?

La vida alimenta a la vida, la materia alimenta a la materia, el espíritu alimenta al espíritu. Los tres se alimentan entre sí. Existe reciprocidad total. Esta es la visión global oriental, una visión global antigua, una visión global que existe en las tradiciones tribales de las culturas preindustriales en las que la naturaleza y el espíritu, la tierra y el cielo, el sol y la luna, existen en reciprocidad y armonía eternas.

Las culturas dualistas modernas ven la naturaleza salvaje, la supervivencia de los más fuertes, la desaparición de los débiles y los mansos, el conflicto y la competición, como la única verdadera realidad. Desde esta visión global emerge la noción de una ruptura entre la mente y la materia. Una vez separadas la mente y la materia, el debate comienza sobre si la mente es superior a la materia o la materia es superior a la mente.

Esta visión global de escisión, ruptura, conflicto, competición, separación y dualismo, también ha engendrado la idea de la separación entre el mundo humano y el mundo natural. Una vez establecida esta separación, los humanos se consideran la especie superior, dedicada a controlar y manipular la naturaleza para su uso personal. En esta visión del mundo, la naturaleza existe para beneficio del ser humano, para ser convertida en propiedad y poseída, y si se protege y conserva la naturaleza, es sólo para el beneficio humano. El mundo natural –plantas, animales, ríos, océanos, montañas y cielos– queda vacío de espíritu. Si es que existe el espíritu, se limita al espíritu humano. Pero incluso eso es dudoso. En esta visión del mundo, a los humanos también se les considera nada más que una formación de material, moléculas, genes y elementos. La mente se considera como una función del cerebro, y el cerebro es un órgano en la cabeza y nada más.


El espíritu en los negocios.

Esta noción de existencia sin espíritu puede ser descrita como materialismo. Todo es materia: tierra, bosques, alimento, agua, agricultura, literatura y arte, son mercancías que se compran y venden en el mercado –el mercado mundial, el mercado de divisas-, el mercado llamado libre. Este es un mercado de ventaja competitiva, un mercado sin piedad, un mercado en el cual la supervivencia de los más fuertes es el más importante imperativo: los fuertes en competición con los débiles para obtener la mayor porción del mercado para sí mismos. Se establecen monopolios en nombre de la competición libre. Cinco cadenas de supermercados controlan el ochenta por ciento de los alimentos vendidos en el Reino Unido. Cuatro o cinco corporaciones multinacionales gigantescas, como Monsanto y Cargill, controlan el ochenta por ciento del comercio internacional en alimentos. Los huertos pequeños y familiares no pueden competir con los grandes y se ven forzados a dejar de existir. Este es el mundo del cual el espíritu ha sido ahuyentado. Negocio sin espíritu, comercio sin compasión, industria sin ecología, finanzas sin justicia, economías sin equidad, sólo pueden alentar la desarticulación de la sociedad y la destrucción del mundo natural. Sólo cuando el espíritu y los negocios trabajan juntos puede la humanidad hallar un propósito coherente.


El espíritu en la política.

Del mismo modo que el materialismo dirige las ciencias económicas, dirige también la política. En lugar de ver las naciones, regiones y culturas del mundo como una comunidad humana, el mundo se percibe como un campo de batalla entre naciones en competición entre sí para obtener el poder, la influencia y el control sobre las mentes, los mercados y los recursos naturales. Los intereses de una nación se ven en oposición con los intereses nacionales de las demás. El interés nacional de la India está opuesto al interés nacional de Pakistán. El interés nacional palestino y el interés nacional israelí; el interés nacional estadounidense y el interés nacional iraquí; el interés nacional checheno y el interés nacional ruso, etcétera… la lista es larga. Y de esa manera tenemos políticas polarizadas: “Si no estás con nosotros, estás contra nosotros”, se ha convertido en el raciocinio dominante. Y si no estás con nosotros no sólo estás contra nosotros, formas parte del eje del mal.

Esta es la política vacía de espíritu. ¿Qué podemos esperar de tal política más que rivalidad, conflicto, carreras armamentísticas, terrorismo y guerras? Los políticos hablan de democracia y libertad, pero persiguen el camino de la hegemonía y el interés personal. ¿Cómo puede una versión particular de la democracia y la libertad servir para todo el mundo? No puede haber democracia y libertad sin compasión, reverencia y respeto por la diversidad, la diferencia y el pluralismo. La compasión, la reverencia y el respeto son cualidades espirituales, pero la política fundada en el materialismo considera que los valores del espíritu son inconsecuentes, utópicos, idealistas, irreales e irracionales. ¿Pero adónde nos han llevado las políticas del poder, del control y del interés personal? La Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, la guerra fría, la guerra de Vietnam, la guerra en Kashmir, la guerra en Irak, el ataque contra las Torres Gemelas de Nueva York. De nuevo, la lista es muy larga. Política sin espíritu ha demostrado ser un gran fracaso y, por consiguiente, deberíamos reanudar los lazos entre la política y la espiritualidad.


El espíritu en la religión.

A veces las palabras espiritualidad y religión se confunden, pero la espiritualidad y la religión son distintas. La política debe estar libre del constreñimiento de la religión, pero no debe estar libre de valores espirituales. La palabra religión viene de la raíz latina religio, que significa anudar con la cuerda de ciertas creencias. Un grupo de personas se junta, comparte un sistema de creencias, permanece unido y se apoya. De esta manera la religión te anuda, mientras que la raíz del significado de la palabra espíritu está asociada con el aliento, con el aire. Todos podemos ser espíritus libres y respirar libremente. La espiritualidad trasciende las creencias. El espíritu nos mueve, nos inspira, toca nuestros corazones y refresca nuestas almas.

Cuando una habitación ha permanecido cerrada mucho tiempo, el aire se hace rancio. Cuando entramos en la habitación después de unos días, la encontramos agobiante y abrimos las puertas y las ventanas para dejar que corra el aire fresco. Del mismo modo, cuando las mentes han estado cerradas demasiado tiempo necesitamos un avatar radical, un profeta, que abra las ventanas para que nuestras mentes y pensamientos rancios se ventilen de nuevo. Un Buda, un Jesús, un Ghandi, una Madre Teresa, un Rumi, una Hildegard de Bingen aparece y deshace las telarañas de las mentes cerradas. Es cierto que no necesitamos esperar a que vengan tales profetas: nosotros podemos ser nuestros propios profetas, descerrajar nuestros propios corazones y mentes y permitir que el aire fresco de la compasión, la generosidad, la divinidad, la sacralidad se escampe por nuestras vidas.

Los grupos y las tradiciones sagrados tienen un papel importante. Nos inician en una disciplina de pensamiento y práctica; nos proveen de una infraestructura; nos ofrecen un sentido de comunidad, de solidaridad, de apoyo. Un brote tierno necesita una maceta y una estaca que le apoyen en las tempranas etapas de su desarrollo, o el entorno de un invernadero que le proteja de la escarcha y los vientos fríos. Pero cuando adquiere la suficiente fuerza necesita ser plantado en campo abierto para que pueda desarrollar sus propias raíces y convertirse en un árbol maduro. Del mismo modo las órdenes religiosas hacen de invernaderos para las almas inquietas. Pero al final cada uno de nosotros necesita establecer sus propias raíces y encontrar la divinidad de manera individual.

Existen muchas buenas religiones, muchas buenas filosofías y muchas buenas tradiciones. Debemos aceptarlas todas y aceptar que las diferentes tradiciones religiosas satisfacen la necesidad de distintas personas en distintos tiempos, en distintos lugares y en distintos contextos. Este espíritu de generosidad, inclusividad y reconocimiento es una cualidad espiritual. Cuando las órdenes religiosas pierden esta cualidad, se convierten simplemente en meras sectas que protegen sus propios intereses creados.

Actualmente las religiones institucionalizadas han caído en esta trampa. Para ellas el mantenimiento de instituciones se ha convertido en algo más importante que ayudar a sus miembros a crecer, a desarrollarse y a descubrir su propio espíritu libre. Cuando las órdenes religiosas se concentran en mantener sus propiedades y sus reputaciones, pierden su espiritualidad y entonces ellas, también, se convierten en un negocio sin espíritu. Igual que es necesario restaurar el espíritu en los negocios y en la política, también necesitamos restaurar el espíritu en la religión. Esto puede parecer una proposición extraña, porque la misma razón de ser de cada religión es buscar el espíritu y establecer el amor universal. La realidad nos demuestra lo contrario. Las religiones han hecho mucho bien pero también han hecho mucho mal, y podemos ver por todos lados que las tensiones entre cristianos, musulmanes, hindúes y judíos son causas principales de los conflictos, de guerras y desarmonía.

La rivalidad entre las religiones cesaría si se dieran cuenta de que las fes religiosas son como ríos que desembocan en el mismo océano de espiritualidad. Aunque los diversos ríos con sus distintos nombres alimenten distintas regiones y distintas gentes, todos proveen la misma cualidad de alimento. No existe conflicto entre ríos. ¿Por qué debe haber conflicto entre religiones? Sus teologías o sistemas de creencias pueden ser diferentes, pero la espiritualidad es la misma. La espiritualidad es lo importante. El respeto hacia la diversidad de creencias es un imperativo espiritual.


Espiritualidad y cambio social.

Igual que los negocios, las políticas y las religiones necesitan retomar sus raíces espirituales, también los movimientos medioambientales y pro justicia social necesitan adquirir una dimensión espiritual. Actualmente la mayoría de movimientos que abogan por el cambio social se concentran en campañas negativas. Presentan escenarios de perdición y penuria y se convierten en reflejos virtuales de las instituciones que critican.

El verdadero ímpetu para la sostenibilidad ecológica y la justicia social proviene de visiones éticas, estéticas y espirituales. Pero este enfoque se pierde cuando los organizadores quedan atrapados en metas falsas, tales como sus deseos de atraer la atención de los medios o su necesidad de obtener más miembros para sus organizaciones. Estos deseos se convierten en fines en sí mismos y se olvida la presentación de una visión holística, inclusiva y constructiva. El amor hacia la naturaleza y el valor intrínseco de toda la vida, humana y no humana, es el terreno esencial en el que deben echar raíces los movimientos medioambientales y pro justicia social. La base de todas las campañas es la reverencia por la vida, y ésta es una base espiritual. No existe contradicción entre campañas pragmáticas y conceptos espirituales. El programa político de Mahatma Ghandi estaba fundado sobre valores espirituales. El Movimiento pro Derechos Civiles de Martin Luther King, Jr. tenía sus raíces en una visión espiritual. Los movimientos contemporáneos medioambientales y de justicia social también requieren ese amplio punto de vista global en lugar de limitarse a la ciencia de la ecología y las ciencias sociales.


Espiritualidad y ciencia.

Se suele creer que la ciencia y la espiritualidad son como agua y aceite: no se pueden mezclar. Esta es una noción errónea. La ciencia necesita la espiritualidad y la espiritualidad necesita la ciencia.

Cuando la ciencia abandona las limitaciones de las dimensiones moral, ética y espiritual, e intenta lograr todo lo que es lograble, experimentando con todo sin tener en cuenta las consecuencias, entonces la ciencia conduce a las tecnologías de armas nucleares, ingeniería genética, clonaje animal y humano y productos envenenantes que contaminan la tierra, el agua y el aire. Es peligroso dar a la ciencia carta blanca para dominar las mentes humanas y para subyugar el mundo natural. La ciencia contemporánea ha adquirido tal estatus de superioridad que actualmente domina y controla la industria, el negocio, la educación y la política. Algunos de sus experimentos resultan ser tan burdos y crueles que traspasan los límites de la civilización. Los valores éticos, morales y espirituales son esenciales para moderar el poder de la ciencia.

En la medida que la ciencia necesita la espiritualidad, la espiritualidad necesita la ciencia. Sin una cierta cantidad de destreza racional, analítica e intelectual, la espiritualidad puede fácilmente convertirse en un ejercicio sectario y egoísta. Yo fui monje durante nueve años, persiguiendo mi propia purificación y salvación. Vi el mundo como una trampa y la espiritualidad como el camino de mi liberación del mundo. Entonces encontré en mi camino las escrituras de Mahatma Gandhi. Él dijo que no existe dualismo entre el mundo y el espíritu. La espiritualidad no es sólo cosa de santos. No se limita a órdenes monásticas o cuevas en las montañas. La espiritualidad es la vida diaria, desde el cultivo de alimentos a su cocción, el acto de comer, lavar los platos, barrer el piso, construir la casa, elaborar la ropa y velar por los vecinos. Debemos llevar la espiritualidad a todas las facetas de nuestras vidas: la política, los negocios, la agricultura y la educación. Y debemos hacerlo desde un punto de vista científico.

Ese fue un concepto tan inspirador que decidí abandonar la orden monástica y regresar al mundo cotidiano.

Para acabar, mi enfoque es que no hay dualismo y separación entre la materia y el espíritu. El espíritu contiene a la materia y la materia al espíritu, pero los hemos separado y hemos hecho del espíritu un asunto privado y hemos permitido que la materia sola domine nuestra vida pública. Necesitamos subsanar esta separación urgentemente. Sin tal reparación, el mundo material, la Tierra misma, seguirá sufriendo consecuencias catastróficas, y las sabidurías espirituales seguirán siendo percibidas como ideales, esotéricas, prácticas de otros mundos que son totalmente irrelevantes para nuestra existencia cotidiana.

Cuando seamos capaces de reparar esta separación seremos capaces de inculcar el espíritu en los negocios, en el comercio y en la economía. Seremos capaces de crear una política que funcione para todos. Nuestras religiones no serán divisivas, al contrario: se convertirán en una fuente de sanación y servirán para resolver conflictos. El movimiento en favor de la sostenibilidad ambiental y la justicia social inspirará en lugar de agitar y, personalmente, los seres humanos se sentirán más cómodos consigo mismos y con el mundo que los rodea. La unión de materia y espíritu, de negocio y espíritu, de política y espíritu, de religión y espíritu, y de activismo y espíritu es la más importante unión requerida en nuestro tiempo.

La gente siente hambre de alimentos espirituales, este hambre no puede ser satisfecho con bienes materiales. Por eso, la gran labor que tenemos en nuestras manos es la de crear un espacio y un tiempo para que la gente descubra su propia espiritualidad igual que la espiritualidad de los demás.

No debería ser necesario que yo defendiera el caso del espacio espiritual, pero porque durante los últimos varios centenares de años la cultura occidental ha seguido negando el espíritu y ha estado ocupada con elevar el estatus de la materia, nuestra sociedad y nuestra cultura han perdido el equilibrio y la integridad. Para restaurar este equilibrio he señalado la importancia del espíritu. En un mundo ideal la gente reconocería que el espíritu siempre se halla implícito en la materia. Tradicionalmente, así es como era. La gente peregrinaba hacia montañas y ríos sagrados, la vida se consideraba sagrada e inviolable. Reconocíamos la dimensión metafísica de los árboles. El árbol que habla, el árbol de la sabiduría y el árbol de la vida expresan la cualidad espiritual implícita del árbol. El imperativo más importante de la vida es recuperar esta sabiduría perenne.

Satish Kumar

Fuente: Poc a poc

8 dic 2009

Jefe Seatle, carta respuesta al presidente de EEUU (1855)



El presente documento forma parte de la carta que envió el Jefe Seatle al presidente estadounidense Franklin Pierce en 1855, en respuesta a su oferta de comprarle las tierras de la tirbu Suwamish, del noroeste de los EE.UU. que hoy forma parte del Estado de Washington.


"El gran jefe de Washington manda palabras, quiere comprar nuestras tierras. El gran jefe también manda palabras de amistad y bienaventuranzas. Esto es amable de su parte, puesto que nosotros sabemos que él tiene muy poca necesidad de nuestra amistad. Pero tendremos en cuenta su oferta, porque estamos seguros de que si no obramos así, el hombre blanco vendrá con sus pistolas y tomará nuestras tierras.


El gran jefe de Washington puede contar con la palabra del gran jefe Seattle, como pueden nuestros hermanos blancos contar con el retorno de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas, nada ocultan. ¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aún el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos, dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán, ustedes comprarlos?


Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.


Los muertos del hombre blanco olvidan de su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas; en cambio, nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo, ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; éstos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.


Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil ya que esta tierra es sagrada para nosotros. El agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos no es solamente el agua sino también representa la sangre de nuestros antepasados.


Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos y, por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.


Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra a sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objeto que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra dejando atrás sólo un desierto.


No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada. No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quizás también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos.


Y, después de todo ¿para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja ya que todos los seres comparten un mismo aliento - la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor.


Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras.


Si decidimos aceptarla, yo pondré condiciones: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante puede importar más que el búfalo al nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué seria del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual; porque lo que le suceda a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.


Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos.


Esto sabemos: La tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos, todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, no queda exento del destino común. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos.


Sabemos una cosa que quizás el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que Él les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. Él es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y si se daña se provocaría la ira del Creador.


También los blancos se extinguirían, quizás antes que las demás tribus. Contaminen sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja.


Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos porqué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde esta el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia".



Jefe Seatle

6 dic 2009

Indígenas levantan la voz en Copenhague.


COPENHAGUE, 10 dic (IPS/TerraViva) - Las negociaciones sobre cambio climático que se desarrollan en la capital danesa deben tomar en cuenta los reclamos de los pueblos indígenas, los más perjudicados –y los menos responsables– del recalentamiento planetario, aseguran activistas.

"Tenemos derecho a nuestras tierras y a nuestro medio ambiente", dijo Malia Nobrega, del Foro Internacional de Pueblos Indígenas sobre el Cambio Climático (IIPFCC, por su sigla en inglés), presente en la conferencia de Copenhague.

"Esta crisis climática amenaza la supervivencia misma de los pueblos indígenas, en particular de los pueblos que dependen de los bosques y los hielos… y de los pequeños estados insulares y las comunidades locales", declaró el IIPFCC en un texto propuesto para las negociaciones en Copenhague, que comenzaron el lunes y concluyen el día 18.

La 15 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15) intenta acordar un nuevo tratado para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del recalentamiento. El texto deberá dar continuidad al Protocolo de Kyoto, adoptado en 1997 y cuyas metas vencen en 2012.

Los bosques significan más que su capacidad de absorción del dióxido de carbono – el principal gas invernadero – para los pueblos indígenas y las comunidades locales. Tienen una importancia histórica, cultural y espiritual para ellos.

Joan Carling, secretaria general de la organización Asia Indigenous Peoples Pact (AIPP), dijo que los pueblos indígenas del mundo saben que la principal causa del cambio climático son los países desarrollados.

"También saben que los indígenas tienen la menor huella de carbono (la cantidad de gases invernadero emitidos) pero son los más perjudicados por el cambio climático", agregó.

Dado que los países industrializados son los principales responsables del recalentamiento del planeta, la AIPP considera que es su deber asumir el compromiso de reducir en serio sus emisiones de gases contaminantes y de financiar las medidas de mitigación del cambio climático y la transferencia de tecnología al Sur en desarrollo.

"Esto es para reconocer su deuda histórica", sostuvo Carling.

Los pueblos indígenas también proporcionan soluciones que recurren a sus conocimientos tradicionales, innovaciones y prácticas propias, especialmente en relación con la mitigación de las repercusiones del cambio climático.

En este punto, argumentan que han gestionado los ecosistemas durante generaciones, fomentando su integridad y complejidad de maneras sostenibles y culturalmente diversas.

Entre esas maneras se incluyen el pastoreo móvil en las zonas áridas y montañosas, la rotación de cultivos y la agricultura ecológica en las regiones de bosques tropicales, y la conservación, gestión y restauración de otros ecosistemas naturales, como los manglares, las sabanas y los humedales.

Pero Carling sostiene que esto no es reconocido.

Nobrega cree que el desarrollo no debe ser detenido, sino orientado por el conocimiento tradicional de los pueblos indígenas.

"Nuestros ancestros han cuidado de la Madre Tierra por mucho tiempo. Ahora debemos asegurarnos de que sigamos teniéndola para las generaciones venideras", manifestó.

El ecuatoriano Johnson Cerda, asesor del Programa de los Pueblos Indígenas y Tradicionales de la organización ecologista Conservación Internacional, dijo que cuando se habla de la tecnología, los países desarrollados sólo se refieren a la transferencia de conocimientos del Norte industrializado a los países pequeños.

"También hay conocimiento en nuestras comunidades. ¿Ven los bosques? ¿Saben cómo hemos trabajado para conservarlos durante siglos?", preguntó Cerda.

La reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación ambiental es algo que los pueblos indígenas han hecho durante siglos, aseguró.

"Ahora otros intentan reinventarlo porque hay dinero allí", insistió. "Los pueblos indígenas tienen el conocimiento para la adaptación y la mitigación, pero no tienen acceso a los fondos", agregó Cerda.

Pero a Carling le inquieta que la REDD (Programa de las Naciones Unidas de Reducción de Emisiones Causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques) se esté implementando en algunos países sin consultas ni intercambio de información con las comunidades indígenas.

La responsabilidad de todo recae así sobre las fuentes de financiación, entre ellos el Banco Mundial, explicó.

Joseph Ole Simel, director ejecutivo de la organización Manyoito Pastoralist Integrated Development Organisation, de Kenia, cree que el texto en discusión en Copenhague ni siquiera reconoce a los indígenas como seres humanos.

"Por lo tanto, no gozamos de derechos", sostiene. Los pueblos indígenas están presentes en Copenhague "porque experimentan un fuerte impacto en sus vidas a raíz del cambio climático".

Toda negociación debe tomar en cuenta los derechos de los pueblos indígenas "para que no seamos víctimas ni sujetos de la mitigación", exhortó Simel. (FIN/2009)


Por Nasseem Ackburally
Fuente

Inter Press Service

4 dic 2009

Huella de carbono.


¿Qué es la huella ecológica?

La huella ecológica de un individuo (podría ser también un país o entidad) mide la superficie biológica necesaria para producir bienes y servicios consumidos por el individuo, así como la capacidad para asimilar los residuos que genera.

La biocapacidad representa la superficie de los ecosistemas para producir materiales biológicos y absorber materiales residuales de actividades humanas. A escala global la biocapacidad per capita es de 1,8 hectáreas globales.

Si la huella ecológica de un individuo o de un país dado está por sobre esa biocapacidad, el país o el individuo se encuentran en una situación de deuda ecológica, mientras que si está por debajo se encuentra en una situación de reserva ecológica.


¿Qué es la huella de carbono?

Hace unas décadas las calorías se convirtieron en nuestro peor enemigo. La obsesión por conocer en detalle cuánto engordan los alimentos que nos llevamos a la boca obligó a la industria alimentaria a detallar en sus envases el valor nutricional de los productos.

De entre toda aquella información facilitada, un dato se convirtió en sagrado: el que marcaba las kilocalorías. Recientemente, el afán por medir lo que ingerimos ha encontrado un análogo igualmente inquietante en la salud del planeta. El dióxido de carbono (CO2), se ha convertido en el nuevo enemigo público.

El CO2 es, como las calorías, necesario para nuestra supervivencia, pero en exceso se ha demostrado que altera el clima al potenciar el efecto invernadero natural de la atmósfera. Desde que se confirmó la relación entre las altas emisiones de carbono y el calentamiento del planeta hace unas décadas, los distintos gobiernos -unos más que otros- han ido tomando, sobre todo en los últimos años, medidas para intentar frenar el cambio climático.

Pero algo ha vuelto a cambiar en los últimos años. Las grandes políticas internacionales están dejando paso a las pequeñas acciones locales e individuales. Ya no se trata de esperar pasivamente a que las industrias reduzcan sus emisiones. El nuevo concepto de huella de carbono indica que los consumidores emiten tanto o más que los fabricantes al hacer uso de los productos manufacturados. Es decir, utilizar el coche conlleva más emisiones que fabricarlo. La huella de carbono se refiere a la cantidad de emisiones que recae sobre un individuo3 al consumir un producto o servicio, incluyendo las emisiones indirectas vinculadas a su fabricación. Y casi todo, incluso comer, deja su huella.

Muchas las actividades cotidianas generan emisiones de carbono que contribuyen a acelerar el calentamiento global y el cambio climático. Por ejemplo, al conducir un coche, cada litro de nafta que se quema genera carbono en forma de dióxido de carbono.

Si bien depende del consumo del vehículo y los kilómetros recorridos, un auto naftero bien puede generar su propio peso en dióxido de carbono cada año. En este caso, se puede reducir la huella de carbono optando por un vehículo de menor consumo o utilizando menos el coche.

La dieta del carbono ha comenzado. Algunos países ya tienen asentada la costumbre entre la población de medir el CO2 implicado en cada una de las acciones individuales de la vida cotidiana. Es en este contexto, que la SAyDS presenta la primera versión de su calculador de carbono con el objeto de que la población tenga una idea más precisa sobre el efecto individual que provoca su actividad y sobre aquellos aspectos de su estilo de vida a los que debe prestar la mayor atención.


¿Querés saber cual es tu huella de carbono?

Utilizá el calculador de carbono desarrollado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sutentable de la Nación y hace tu cálculo on line ingresando a PatagoniaNatural.



¿Cómo es la huella de carbono del argentino promedio?

La huella de carbono de un argentino con consumo promedio es de 5,71 ton CO2 al año.



¿Donde se encuentra la Argentina con relación a otros países?


La huella de carbono del argentino promedio es menor que la de los individuos que viven en países como los Estados Unidos y el Reino Unido.

Las diferencia en las huellas de carbono con estos países se pueden deber tanto al nivel de emisiones de los sectores productivos del país, así como, al estilo de vida de sus ciudadanos.

Con relación al primer aspecto, suponiendo que el consumo por habitante de energía eléctrica de los Estados Unidos fuera igual al de Argentina (que no es el caso), aún así la huella de carbono en este ítem particular sería superior en los Estados Unidos, en tanto las actividades de generación de energía eléctrica genera un nivel mayor de emisiones7 en este país.

Con respecto a los estilos de vida, si hipotéticamente consideramos que el factor de emisión es el mismo en Estados Unidos y Argentina, probablemente la huella de carbono del consumo eléctrico seguiría siendo mayor, dado que el estilo de vida del norteamericano típico implica el uso de un mayor número de aparatos eléctricos consumidores de energía.

En resumen vale aclarar que las diferencias que podamos encontrar entre la huella de carbono de argentina y la de otros países se deben a una mezcla de estos dos aspectos.



¿Cual es la huella de carbono de los alimentos que consumimos?

Conocer la huella de carbono en los alimentos, significa cuantificar las emisiones de CO2 que se originan desde la producción primaria, por ejemplo una tonelada de trigo, en la que se aplican agroquímicos, el productor consume diésel en su tractor y su camioneta, el camión que transporta al silo del pueblo, otro camión lo lleva al molino harinero o a la terminal de los puertos para su exportación, posteriormente se realizar la transformación del trigo en pan o en pastas, por ejemplo, y su comercialización final en la panadería o en el supermercado. Todas estas etapas deben ser medidas en relación a los gases efecto invernadero y finalmente debe incluirse una etiqueta en cada alimento listo para consumir. El consumidor decide qué alimentos comprar en base a la contaminación generada. La etiqueta ayuda a los consumidores a ser conscientes del grado con el que contribuyen al calentamiento del planeta con sus compras.

Esta situación parece lejana en el tiempo y poco probable; sin embargo, ya es realidad. El eco-etiquetado ya está siendo demandado por los consumidores en varias cadenas minoristas en Francia, Reino Unido, España, Alemania, Suiza, Austria, entre otros, y próximamente la misma Unión Europea buscará implementar un esquema para los 27 países. Estados Unidos también está en la misma senda, aunque con diferencias, dado que pretenden incorporar castigos de acuerdo al grado de emisión, vía impuestos o aranceles de importación.


¿Cómo podemos reducir nuestra huella de carbono?

Existen diversas acciones individuales que pueden llevarse a cabo en distintos ámbitos, realizadas a partir de criterios de cuidado del medio ambiente. Estas acciones incluyen la gestión de los recursos utilizados (energía, agua...), el consumo de productos, la gestión de los residuos generados, etc.


En la cocina y el lavadero.

* La utilización de una heladera etiquetada con la letra A, en función de su eficiencia energética, reduce 81 Kg. de CO2 anuales en comparación con una C.
* Cuando saque un alimento del congelador para consumirlo al día siguiente, descongélelo en el compartimiento de refrigerados, en lugar de hacerlo en el exterior. De este modo, tendrá ganancias gratuitas de frío.
* Ajuste el termostato para mantener una temperatura de 6ºC en el compartimiento de refrigeración y de (-1ºC) de (-18ºC) de congelación. Cada grado que reduzca la temperatura, aumentará, innecesariamente, un 5% el consumo de energía.
* Abra la puerta lo menos posible y ciérrela rápidamente: unos segundos bastan para perder buena parte del frío acumulado.
* Procure que el fondo de los recipientes sea ligeramente superior al fuego o zona de cocción: aprovechará al máximo el calor de la cocina. Tape las cacerolas durante la cocción: consumirá menos energía.
* Aproveche el calor residual del horno apagándolo unos cinco minutos antes de terminar de cocinar los alimentos, el calor residual será suficiente para acabar el proceso.
* Procure aprovechar al máximo la capacidad del horno y cocine, si es posible de una vez, el mayor número de alimentos. Para cocciones superiores a una hora, no suele ser necesario precalentar el horno.
* Evite abrir la puerta del horno innecesariamente. Cada vez que la abre se pierde, como mínimo, el 20% del calor acumulado en su interior.
* Descongele los alimentos dentro de la heladera. Evitará el consumo de energía del horno o del microondas para descongelar.
* Secar la ropa significa un gran consumo de energía. Es recomendable limitar su uso a situaciones de urgencia. Si emplea la función de secado del lavarropas, centrifugue previamente la ropa para no hacerla trabajar más. Gastará mucha menos energía.
* No seque la ropa de algodón y la ropa pesada en las mismas cargas de secado que la ropa ligera. Estas últimas se secan antes.


Residuos domésticos.

* Los residuos son una fuente potencial de energía y materias primas que puede aprovecharse en los ciclos productivos. De hecho, gran parte de la basura que se genera es recuperable o reciclable.
* Reducir el volumen de basura generada, ya sea a través del reciclado o de la compra sustentable, permite reducir emisiones.
* Hay que tener en cuenta que algunos tipos de papel, como los plastificados, los adhesivos, los encerados, los de fax, etc. no pueden reciclarse.
* El vidrio es reciclable al 100%. Por cada botella que se recicla se ahorra la energía necesaria para mantener un televisor encendido durante 3 horas o la energía que necesitan 5 lámparas de bajo consumo de 20 W durante 4 horas.
* Rechace las bolsas de plástico que no necesite. Procure llevar siempre su propia bolsa.
* La fabricación del aluminio es uno de los procesos industriales de mayor consumo energético y de mayor impacto ambiental. Modere la utilización de papel de aluminio.
* Reducir las basuras consiste también en rechazar los distintos tipos de envases o empaquetados cuando éstos no cumplan una función imprescindible.
* La bolsa de plástico que traemos de la compra se puede reutilizar como bolsa de la basura.


En el baño.

* El ahorro de agua, aunque no se trate de agua caliente, conlleva un ahorro energético, ya que el agua es impulsada hacia nuestras viviendas mediante bombas eléctricas consumiendo energía.

* Racionalice el consumo de agua. No deje los grifos abiertos mientras no usa el agua.
* Recuerde que una ducha consume de cuatro veces menos agua y energía que un baño.
* Tenga también en cuenta que se pueden colocar reductores de caudal en canillas, para disminuir el consumo de agua.
* Evite goteos y fugas de las canillas. El simple goteo de la canilla del lavatorio significa una pérdida de 100 litros de agua al mes.
* Calentar el agua con gas en lugar de hacerlo con electricidad, evita que cada familia emita a la atmósfera hasta media tonelada de CO2 al año.
Iluminación.
* Siempre que sea posible, aproveche la iluminación del sol, que es natural y, además, gratuita.
* Utilice colores claros en las paredes y techos: aprovechará mejor la iluminación natural y podrá reducir la iluminación artificial.
* Es necesario analizar las necesidades de luz en cada una de las partes de la vivienda, ya que no todos los espacios requieren la misma cantidad, ni durante el mismo tiempo, ni con la misma intensidad.
* Regule la iluminación a sus necesidades y dé preferencia a la iluminación localizada: además de ahorrar energía conseguirá ambientes más confortables.
* No deje luces encendidas en habitaciones que no esté utilizando, reduzca al mínimo la iluminación ornamental en exteriores: jardines, etc. y coloque puntos de luz de manera que iluminen otras habitaciones cercanas, como vestíbulos y pasillos.
* Mantenga limpias las lámparas y las pantallas, aumentará la luminosidad sin aumentar la potencia.
* Las lamparitas incandescentes sólo aprovechan en iluminación un 5% de la energía eléctrica que consumen, el 95% restante se transforma en calor, sin radiación luminosa. Sin embargo, las lámparas de bajo consumo se encienden instantáneamente y apenas desprenden calor.
* El reemplazo de las lamparitas incandescentes por fluorescentes permite reducir 43.8 kilos de CO2 anuales por lámpara.
* Sustituya las lamparitas incandescentes por lámparas de bajo consumo. Para un mismo nivel de iluminación, ahorran hasta un 80% de energía y duran 8 veces más.
* Use tubos fluorescentes donde necesite más luz y esté encendida muchas horas; por ejemplo, en la cocina.
* Es interesante que el interior de los ascensores no esté permanentemente iluminado. Proponga la instalación de detectores de presencia que activen el encendido de la luz exclusivamente cuando alguien entre en el ascensor.


Sistemas de calefacción y refrigeración.

* Entre el 25% y el 30% de nuestras necesidades de calefacción son debidas a las pérdidas de calor que se originan en las ventanas. Revise y mejore sus aislamientos en caso de que detecte deficiencias en los mismos.
* Aunque la sensación de confort sea subjetiva, se puede asegurar que, en invierno, una temperatura de entre 19ºC y 21ºC es suficiente para la mayoría de personas. Por la noche, basta tener una temperatura de 15ºC a 17ºC para sentirnos bien.
* El calor y frío acumulado en la vivienda es mayor si se cierran persianas y cortinas.
* La temperatura a la que programamos la calefacción condiciona el consumo de energía de nuestro sistema de calefacción. Por cada grado que aumentemos la temperatura, se incrementa el consumo de energía aproximadamente en un 7%.
* Apague completamente la calefacción si va a dejar desocupada la vivienda más de un día.
* Por motivos de confort, la mejor colocación de los radiadores, es debajo de las ventanas, haciendo coincidir la longitud del radiador con la de la ventana, para favorecer la correcta difusión del aire caliente por la habitación.
* Para ventilar completamente una habitación es suficiente con abrir las ventanas alrededor de 10 minutos: no se necesita más tiempo para renovar el aire y se malgasta energía.
* En verano, ventile la casa cuando el aire de la calle sea más fresco (primeras horas de la mañana y durante la noche). Cerrar persianas y correr cortinas son sistemas eficaces para reducir el calentamiento de nuestra vivienda en verano y para evitar que se escape el calor en invierno.
* Recuerde que los colores claros en techos y paredes exteriores reflejan el sol y, por tanto, evitan el calentamiento de los espacios interiores.
* Es importante colocar los aparatos de refrigeración de tal modo que les dé el sol lo menos posible y haya una buena circulación de aire.
* Cuando encienda el aparato de aire acondicionado, no ajuste el termostato a una temperatura más baja de lo normal.
* La adaptación del cuerpo a las condiciones climáticas del verano y el hecho de llevar menos ropa y más ligera hacen que una temperatura de 25ºC, en esta época, sea más que suficiente para sentirse cómodo en el interior de una vivienda. En cualquier caso, una diferencia de temperatura con el exterior superior a 12ºC no es saludable.
* El mantenimiento adecuado y la limpieza de los equipos prolonga su vida y ahorra energía.


Aislamiento térmico.

* Una vivienda mal aislada necesita más energía. En invierno se enfría rápidamente y puede tener condensaciones en el interior; y en verano se calienta más y en menos tiempo.
* Solemos asociar los aislamientos a los muros exteriores de las viviendas; sin embargo, también son necesarios los aislamientos en otras zonas del edificio contiguas a espacios no climatizados.
* Los sistemas de doble cristal o doble ventana reducen, prácticamente a la mitad, la pérdida de calor con respecto al acristalamiento sencillo.
* Si tiene chimenea, cierre el tiro de la misma cuando no la esté usando.
* El techo color claro comparado con uno oscuro puede reducir la ganancia de calor en un 50%.


Transporte.

* Con la conducción eficiente se logra un aumento de la seguridad vial y una disminución del tiempo de viaje, además conseguirán un ahorro de combustible y de emisiones de CO2 del 15%, así como una reducción del costo de mantenimiento del coche.
* Mantener la velocidad de circulación lo más uniforme posible, evitar aceleraciones, y cambios de marchas innecesarios, ahorra combustible.
* En paradas prolongadas, es decir, de más de 60 segundos, es recomendable apagar el motor.
* El mantenimiento del vehículo influye en el consumo de combustible. Realice las revisiones periódicas del automóvil: ahorrará energía y mejorará su seguridad.
* Los accesorios exteriores aumentan la resistencia del vehículo y, por consiguiente, incrementan el consumo de combustible. Además, conducir con las ventanillas bajas también provoca mayor resistencia y, por lo tanto, mayor esfuerzo del motor y mayor consumo.
* No acelere el motor en frío innecesariamente. La consecuencia es un elevado desgaste del motor y un gran consumo de combustible.
* Para pequeños desplazamientos dentro de la ciudad considere la posibilidad de ir a pie en bicicleta o en transporte público.


Aparatos electrónicos.

* Muchos aparatos, entre ellos los televisores, videos, microondas, equipos de audio, equipos de aire acondicionado, computadoras personales (PCs), etc. continúan consumiendo energía eléctrica aún cuando parezca que se encuentran apagados. La suma de estos pequeños consumos puede alcanzar un valor significativo.